Ayer tuve la oportunidad de ver "Callejeros Viajeros. Tokyo" por segunda vez (la primera fue por el maravilloso Youtube), y me sorprendió la cantidad de situaciones en la que pueden encontrarse allí los españoles. Tantas que me dieron ganas de escribir este post... Así de aburrido estoy.A ver, en serio, hay una clasificación primaria por ocupación: ¿trabajas o estudias? En función de una u otra, podemos atribuir una serie de características propias, que aunque no podemos aplicar de manera restrictiva (la casuística personal es infinita), si al menos de manera general. Los que trabajan tienen una visión de los japoneses quizás 'menos romántica', y aprecian virtudes pero dejan entrever defectos y problemas de convivencia. Los estudiantes, por el contrario, quizás también por estar en una dinámica de estudio e/o investigación, encuentran quizás menos oportunidades para compartir la cotidianeidad con los nipones. ¡Que no me pase a mí lo mismo!
Quizás la categoría 'trabajadores' sea demasiado elusiva para dar con el segmento que quiero precisar, por eso creo que hay una segunda clasificación, basada esta vez en la duración de la estancia, que está además determinada por la proyección de permanencia o no en el país, y las circunstancias concomitantes. Por un lado están los que llevan poco tiempo su estancia será breve (estudiantes y trabajadores con la intención de pasar sólo unos años en el Japón, adquiriendo así experiencia). Es un grupo heterogéneo, lo sé, pero quizás participen del denominador común del sesgo favorable hacia la cultura nipona.
El otro grupo es el de los residentes de larga duración, ya sea por trabajo o familia, que participan de la vida cotidiana japonesa y viven sus tensiones y pulsiones. Éstos, en mi modesta opinión, cuentan con una opinión más moderada, cuando no objetiva, de la realidad japonesa. En realidad las reacciones pueden oscilar entre la maravilla y el optimismo rampante (propio por ejemplo de personas que han formado recientemente una familia allí, y viven sus primeras experiencias), hasta una ecuanimidad sombría donde los detalles más escabrosos o peliagudos de la sociedad nipona no le son desconocidos ni les dejan indiferentes. Por supuesto no creo que sea un proceso tal que implique un enfriamiento con el transcurrir de los años, habrá casos y ejemplos de todo tipo... Pero en esto, como en cualquier cosa, a medida que la gente crece y madura, quizás es menos proclive a dejarse llevar por el júbilo y tiende a ser más prudente y objetiva.
Por supuesto son todos opiniones personales, sin un atisbo de celo científico, así que no os paséis demasiado despellejándome. Eso sí, después de ver el documental una segunda vez, surgen dudas perentorias... ¿porqué dice un cocinero que los japoneses desayunan sushi? ¿porqué no contó más cosas sobre su convivencia con los japoneses, la haafu madrileña? ¿es inevitable sacar siempre a los mismos frikis (cosplayers, rock'a'billies, gothic lolitas, etc.? ¿porqué salen personajes como 'el niño cagao', que ya tiene su propio grupo de gente que le odia en Facebook? Lo que me lleva a cuestionar la orientación del reportaje... No es exclusivo de "Callejeros", pero su caso es paradigmático: situación de la mujer/homosexualidad, comidas raras (véase también asquerosas), mendigos y/o drogas, tópicos, etc. Es decir, la misma 'mierda' de cada día (que me perdonen los pudorosos). Habrá que quedarse con los reportajes y documentales de la BBC. El único punto positivo es el detalle de la cafetería gatuna: nunca se ven bastantes criaturas peludas que usan su kawaiiness (¡¡toma invento!!, sustituible por 'kawaiicidad') para conseguir comida y cuidados intensivos con un mínimo de gasto emocional. Y ahora os conmino: ¿Qué pensáis de las categorías de hispánicos especímenes en tierra nipona suprascritas? ¿Y de los reportajes chanchulleros?